Comunicado público de Pastoral Social

Luego de la acción colectiva denominada #SOSCATATUMBO, realizada a finales de marzo, la
cual fue impulsada por la iglesia católica desde las Diócesis de Tibú y Ocaña, y articulada con
organizaciones internacionales, humanitarias, movimientos sociales, sectores religiosos y agencias
institucionales, es preciso señalar que han sido evidentes las acciones de coerción social contra las
comunidades urbanas y rurales.
Como organización religiosa presente en el Catatumbo, que al igual que la población civil vive las
cotidianidades de la compleja realidad de la región, expresamos a la opinión pública y a la ciudadanía
en general que, la información reproducida en medios de comunicación no se ajusta a la realidad
que se vive en esta zona del país. La situación actual ha sido verificada por organismos institucionales
como Defensoría del Pueblo, y humanitarios e internacionales entre la Organización de Estados
Americanos –OEA, el Consejo Noruego para Refugiados –NRC, y el sistema de Naciones Unidas.
Desde el pasado 15 de abril a las 00:00 se dio inicio a la declaración de paro armado convocado por
el Ejército Popular de Liberación –EPL, una de las organizaciones insurgentes con mayor actividad.
Esta situación se adhiere a las acciones que implican la evolución del conflicto sostenido entre
actores, y los intereses por el tránsito al posicionamiento de sus estructuras. Es preciso señalar que
la disputa por el territorio ha sido permanente durante el último trimestre; no obstante la
intensificación de las acciones de violencia se han evidenciado durante los meses de marzo y abril.
La alteración al orden público en la declaración de paro armado afecta de manera directa los sectores
acompañados desde nuestras labores diocesanas y pastorales. Entre las zonas más sensibles y con
mayores probabilidades de emergencia humanitaria en el alto Catatumbo se hallan, San Pablo,
Aserrío y el casco urbano de Teorama; el Bagial, Villanueva y la zona norte de San Calixto; el sector
de Mesitas en Hacarí; Filo el Gringo y Orú en El Tarra. Y en la parte baja de la región como San
Martín de Loba, Luis Vero y Las Mercedes, en Sardinata; Campo Hermoso, Campo Dos, Paccelli, La
Angalia, Puerto las Palmas, Mineiros y La Gabarra en Tibú.
Con lo anterior es preciso señalar que, en el escenario actual, a la fecha no ha ocurrido algún
enfrentamiento o acción bélica entre los actores en conflicto, incluida la Fuerza Pública; no obstante,
la modalidad de violencia empleada se ha estructurado de manera simbólica, y ha logrado difundirse
a través de, la imposición de normas y control del comportamiento social (urbano y rural) de los
pobladores; de comunicaciones intimidantes que refieren a acciones de represión contra la
ciudadanía; evidencias en la carencia de mecanismos de subsistencia humanitaria; suspensión de
actividades escolares en zonas rurales y cascos urbanos, además de la imposibilidad de tránsito y
libre movilidad en el territorio.
DIÓCESIS DE TIBÚ
Curia Episcopal
Calle 7 No. 4 – 40. Tibú, Norte de Santander * Teléfono: (+57) (7) 566 32 89 * Celular: 313 284 64 13
E-mail: diocesistibu@gmaiol.com
Las estrategias empleadas en este escenario de control, afecta el estado emocional y
psicosocial de personas y comunidades, lo que repercute en la reactivación del silencio,
alimentado por las sensaciones de miedo y angustia, como mecanismo de respuesta ante las secuelas
de la violencia. Entre los sectores poblacionales más vulnerables se encuentran los niños, niñas,
adolescentes y jóvenes, adultos mayores, mujeres en estado de gestación y comunidades étnicas.
Por ende, somos conscientes de los riesgos personales y comunitarios a los que se exponen los
sectores rurales del Catatumbo, especialmente los líderes indígenas; representantes de Juntas y
Asojuntas de Acción Comunal; a integrantes y dirigentes de movimientos sociales y colectivos como
el Comité por la Integración Social del Catatumbo –CISCA; la Asociación Campesina del Catatumbo
–ASCAMCAT; el Movimiento por la Constituyente Popular –MCP; y la Asociación Caño Indio
Productivo –ACIP.
En nuestra misión evangelizadora como agentes pastorales que promovemos la transformación de
la región, a través del trabajo por la resignificación del territorio, como referente y símbolo de
esperanza y vida, de memoria, paz y reconciliación en el país, hacemos un llamado a los actores
armados, para que eximan a las comunidades de las dinámicas de violencia, y se mantenga un margen
de cumplimiento de las disposiciones y tratados del Derecho Internacional Humanitario –DIH, que
prioriza el respeto a la vida e integridad de la población.
Asimismo, exhortamos a las administraciones municipales, a dependencias del Ministerio Público
como Defensoría del Pueblo y Personerías Municipales, a instancias de Presidencia de la República,
y a Fuerzas de Estado, a garantizar de manera diferenciada las medidas de atención, asistencia,
respuesta y reparación a las comunidades afectadas por consecuencias físicas, psicológicas,
materiales y simbólicas del conflicto.
Vinculamos a los organismos de cooperación internacional y a agencias humanitarias que inciden en
el territorio, a acompañar la verificación de garantías, e implementación de medidas de
acompañamiento institucional y de apoyo psicosocial dirigidos a la población civil.
Desde la Pastoral Social de la Diócesis de Tibú, mantendremos firmemente nuestro compromiso
con el acompañamiento a las comunidades, las organizaciones sociales, y la solidaridad con los
colectivos del Catatumbo. Reiteramos fraternalmente nuestro apoyo y la presencia en el territorio
a través de la misión evangelizadora de cada una de las parroquias de la jurisdicción diocesana.

#SOSCATATUMBO

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