El Catatumbo sueña con un territorio digno y en paz

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El miedo quedó atrás. Las calles de Tibú que durante la última semana estuvieron desoladas por el paro armado impuesto por la guerrilla del Epl en el Catatumbo, desde el pasado 15 de abril, se llenaron de valientes: hombres, mujeres y niños que salieron con banderas y camisetas blancas a proclamar a su municipio como territorio de paz.

El pueblo venció sus  temores y salió a las calles a exigir sus derechos de la mano de la iglesia católica y otras iglesias cristiana, la alcaldía de Tibú y los gremios económicos,  asociaciones comunales y sociales de la región.

El #SOSCatatumbo que lanzó la Diócesis de Tibú a finales de marzo con una marcha similar por las calles del municipio de El Tarra, tras los enfrentamientos entre el Epl y el Eln volvió a retumbar. Entre la multitud se escuchaban arengas y exigencias al Gobierno Nacional.

Con pancartas y carteleras la comunidad expresó su inconformidad con el conflicto armado en el Catatumbo.

Al unísono gritaban “la paz es la única batalla que vale la pena librar” y exigieron a las guerrillas del Eln y el Epl respeto y dignidad para el pueblo.

También enviaron mensajes  directos a los grupos armados: “Eln y Epl, en los orígenes históricos de sus organizaciones el pueblo es quien manda, hoy queremos paz y armonía”, “insurgencias resuelvan, sus diferencias perjudican al pueblo”, se podía leer en carteleras y pasacalles.

La acción significativa culminó frente a la catedral San Luis Bertrán.

Al finalizar el recorrido la comunidad tibuyana llegó al parque Tomás María Vergara y alrededor de la catedral San Luis Bertrán, donde monseñor Omar Alberto Sánchez Cubillos, obispo de la Diócesis de Tibú, felicitó a la comunidad por esta acción significativa y los invitó a seguir soñando.

“Esta simple acción es un signo de esperanza. Tenemos que seguir sumando y entendiendo que estos gestos hacen la diferencia, así ha sucedido en otras partes del mundo y ha tenido gran significado y grandes resultados”, dijo el obispo.

Los sueños que cambiarán al Catatumbo    

Monseñor Omar Alberto Sánchez y parte del clero de la Diócesis de Tibú también se unieron a la caminata.

 Monseñor le propuso cuatro grandes sueños a los catatumberos: soñar con un Catatumbo sin coca, donde nadie obligue al pueblo a sembrarla ni a quitarla, donde el pueblo sea consciente del daño que los cultivos ilícitos le hacen a la región.

“Atrevámonos a soñar con un Catatumbo sin grupos armados porque la guerra  mata, frena y atrasa y no nos permitirá avanzar. Soñemos que ningún hijo de estas tierras hará parte de la guerra”, aseveró. “No podemos resignarnos a que la guerra será para siempre. Hoy es un día para soñar”.

El tercer sueño al que invitó tiene que ver con la capacidad de poder comprometer al Estado con la construcción del Catatumbo.

‘’Soñemos que algún día le enseñemos al Estado a ser Estado para el Catatumbo y que encontraremos parte de la soluciones que esta tierra requiere’’, enfatizó.

Finalmente monseñor pidió a los asistentes a soñar con una sociedad libre de ataduras y pretextos. Donde el Catatumbo sea reconocido por ‘’ser tierra bendita’’, llena de gente valiente, fuerte y trabajadora.

Los niños también se unieron a exigir un territorio más digno y en paz.

Por su parte, Jesús Alberto Escalante, alcalde de Tibú, exaltó a los cerca de 5 mil tibuyanos que se unieron a esta acción significativa que siembra esperanza en la región.

“Hoy estamos luchando por la vida. Para que nuestros hijos y nietos no padezcan la violencia que nos ha tocado en nuestro pasado y nuestro presente”, indicó el mandatario local.

El alcalde aseguró que el éxito de la marcha lo animó a exigirles al vicepresidente, Óscar Naranjo; y al ministro del Interior, Guillermo Rivera, este lunes en Ocaña, que asuman la responsabilidad que tiene el Estado con la región.

”El gobierno debe asumir la posición que merece un pueblo abandonado pero fuerte, rico y próspero como lo es el Catatumbo”, aseveró.

Los tibuyanos no han sido los únicos que han exigido paz por el Catatumbo en la última semana. La comunidad de El Tarra, San Calixto, Campo Dos (Tibú) y el corregimiento Las Mercedes (Sardinata) también han salido a las calles a exigir un territorio más digno y tranquilo.

Según la oficina de la ONU en Colombia los combates entre el Eln y el Epl han provocado el desplazamiento de 2.819 personas y  otras 144.000 se enfrentan a graves restricciones de acceso a servicios, bienes básicos y limitaciones a la movilidad.

 

 

 

 

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